Que nos quitarán el trabajo, que ocuparán cada vez más lugares en la sociedad… Los pronósticos sobre los robots son muy agoreros. Pero la realidad es que también facilitan las tareas del hogar, colaboran en el cuidado de personas de la tercera edad y comienzan a introducirse en las escuelas. Estos son los que ahora mismo podemos llevarnos a casa.

Amigos Cibernéticos

Educar a los más pequeños en la convivencia con los robots es fundamental para su trato con las nuevas tecnologías que verán en una década. Little Robot Friends es un conjunto de pequeños robots con sensores que reaccionan a las cosquillas, los abrazos y las caricias. Se puede jugar con ellos con la luz apagada, programarlos para que produzcan determinadas expresiones y gracias al wifi incorporado se convierte en un elemento inteligente del hogar capaz de responder a notificaciones meteorológicas, correos o menciones en redes sociales. Se puede personalizar con pegatinas o accesorios. 40 euros.

Para soñadores

La gran ventaja del Hexapod es lo mismo que puede provocar que algunos le huyan: es programable. Eso significa que hay que tomarse un tiempo para conocerlo pero luego puede desarrollar tareas específicas, como recorridos o dibujos. Cuentan con sensores de movimiento, espacio, cámara…El Hexapod analiza lo que ocurre a su alrededor y aprende, y gracias a sus seis patas y su sistema de visión nocturna, se puede mover por diferentes terrenos en condiciones muy exigentes. Precio 750 euros.

La mascota

Si bien el Aibo original era sencillamente un robot con un número limitado de tareas, los avances en IA han permitido convertirlo en una mascota tan semejante a un perro como puede serlo una criatura ideada por Asimov. Lo de menos son sus actuadores ultracompactos de 1 y 2 ejes que le permiten realizar movimientos fluidos y naturales. Es en su interior donde se hace la magia. Sony ha dotado a Aibo de un software que le permite empatizar con los humanos, es curioso, reconoce sus pertenencias, puede hacer un mapa de la casa y llegar a las habitaciones con una orden y establece lazos a lo largo del tiempo. Precio: 2.500 euros

La vida es movimiento

Un robot que nos permite recorrer más de 30 kilómetros con una sola carga, que puede llevar hasta 100 kilos de peso y al que podemos programar para que nos siga, baile con nosotros y mientas tanto nos tome fotografías. Eso es lo que hace el Segway Loomo. Y por si fuera poco tiene un rostro que reacciona a nuestras expresiones y un micrófono incorporado que permite enviarle órdenes desde cualquier lugar, ya sea desde otra habitación o de forma remota a través de una aplicación. Precio: 1.200 euros

Una máquina redonda

Sphero, es, como su nombre indica, una esfera robótica que se puede programar, de modo muy sencillo, mediante una aplicación del smartphone. ¿Y qué hace? Básicamente, lo que queramos: nos puede seguir por un circuito, bailar, cambiar el color de las luces según el ritmo de la música y su sistema de conectividad facilita controlarlo hasta a 100 metros de distancia. Es una herramienta perfecta para que los más pequeños comiencen a recibir las primeras lecciones de programación y codificación. Precio: 35 euros.