Hoy en día vivimos en una sociedad basada en las nuevas tecnologías. Por ello, la educación debe adaptarse a los cambios que se van haciendo en la actualidad. Una de estas transformaciones que se está llevando todavía a cabo es incluir dentro de las aulas escolares la robótica educativa porque aumenta el interés por la educación en los alumnos, son más participativos del proceso de aprendizaje y permite desarrollar diferentes competencias y habilidades para su futuro personal y profesional.

La robótica, como se comentó anteriormente en la introducción, tiene muchos beneficios para los niños. A continuación, vamos a profundizar más en este aspecto. En primer lugar, estos materiales se adaptan a las edades de los alumnos, también les permite familiarizarse a aprender en entornos lúdicos y diferentes a los que están acostumbrados normalmente. Por otro lado, aumentará en los alumnos el interés por aprender, por acudir a la escuela y por aprender matemáticas o física a través del lenguaje de programación que se utiliza con este recurso. En cuanto a las competencias y habilidades de las que se hablaba anteriormente, se refieren a la capacidad que tienen para desarrollar la lógica intuitiva e ingeniera, creatividad, trabajar tanto de manera autónoma como grupal, trabajar en un clima de aula y de trabajo adecuado, así como trabajar de manera implícita las competencias clave del sistema educativo.

Son muchos los materiales que se utilizan en robótica, algunos de ellos para la etapa de educación primaria son: OzoBot, mBot, Matatalab, Makey Makey, Kodu, Scratch… Con estos materiales, los alumnos programan máquinas simples, crean divertidos robots, programan videojuegos, crean sus propias historias, y aplican las matemáticas (suman, restan, multiplincan…) Pero, ¿de qué sirve que existan todos estos recursos educativos si no se enseña a los maestros a aprender a utilizarlos?

Pues bien, en nuestra Facultad de Educación en Toledo, en la mención de TICE, se muestran varios ejemplos de robótica, tal y como podemos ver en sus redes sociales: #TICEUCLM.

Sin embargo, no solo hace falta formar parte de esta mención para conocer más acerca del mundo robótico. Durante esta asignatura de Educación y Sociedad, los universitarios conocieron un robot que tiene grandes beneficios tanto dentro de la clase, como para tratar ciertos trastornos, dificultades de aprendizaje y enfermedades. Este es Pleo, el robot dinosaurio.

Este robot va mucho más allá de los anteriormente expuestos. A diferencia de ellos, tiene una dosis de inteligencia artificial, cuenta con 32 combinaciones diferentes de programación para macho, y otras 32 para hembra, interacciona con el entorno, reconoce la voz de las personas, tiene olfato, evoluciona a través del tiempo – desde bebé hasta adulto, con los cambios que todo eso conlleva (enfermedades, es cojo…) y diferencia entre la noche y el día. Además, realiza sonidos o se mueve para llamar la atención de sus dueños cuando este no le prestan atención, tiene cambios de humor: es cariñoso, travieso, dulce, independiente… ¡Incluso está recubierto de latex para que dé la sensación de piel real! El conjunto de sus características crea curiosidad tanto dentro del aula como fuera, de manera que sus usos son múltiples y muy ventajosos.

Además de servir como herramienta educativa, este dinosaurio presenta otras ventajas también adecuadas a los niños: En 2013, en Esplugues, un niño autista se encontró con este robot, y gracias a él pudo interaccionar con su madre – llevaban años sin jugar juntos. Gracias a esta investigación y a este hecho que conmocionó a muchos doctores, se ha implantado a este dinosaurio en muchas unidades oncológicas infantiles de diferentes hospitales, utilizándolo para distraer a los pacientes en momentos de estrés, como puede ser el momento previo a entrar a una operación, o bien para evitar la soledad y la tristeza de los niños ingresados. Aún así, muchos afirman que no funciona igual con todos los enfermos, y que pueden volver a repetirse actos como los vividos en Espluges o también puede pasar que no vuelvan a darse nunca más.