octubre 25, 2018

El Robots “Tiger” explora bajo las aguas de Puerto Rico

Alanis Muñiz Camacho y Adriana Rivera Mercado desconocían que en los predios de la antigua central azucarera Aguirre, en este pueblo, hay vías ferroviarias bajo agua.

Pero, lo que nunca imaginaron fue que, con la ayuda de un robot submarino, ellas y sus demás compañeros de décimo grado de la Academia Ponce Interamericana serían los primeros en documentar el estado actual de esa infraestructura.

Se trata de una investigación arqueológica que forma parte de un proyecto desarrollado por profesores del plantel, adscrito al Recinto de Ponce de la Universidad Interamericana, que integra la tecnología y robótica en el curso de Historia de Puerto Rico, a fin de impulsar la curiosidad e interés de los alumnos.

Los jóvenes lanzaron a “Tiger” por primera vez al agua. Alanis y Adriana fueron las encargadas de manejar los controles del robot, que está hecho de PVC, mide 24 pulgadas y pesa alrededor de 20 libras. Tiene cuatro motores, tres cámaras y una linterna.

Desde una plataforma a orillas de la Reserva Nacional de Investigación Estuarina de Bahía de Jobos, Alanis y Adriana adentraron el robot hasta una distancia de 30 pies. Aylin Rodríguez Santiago y Jheddiemar Rivera Arroyo se cercioraban de que el cable que permite el desplazamiento del robot no se enredara.

Simultáneamente, Mia Sarah Oliveras Rodríguez monitoreaba las imágenes del lecho marino que “Tiger” recogía.

El grupo era guiado por los profesores Samuel Cardeña e Inés Lugo, de Robótica e Historia, respectivamente.

Nuevo concepto educativo

“Este proyecto despertó mi curiosidad por saber más del tema, aparte de que es una forma divertida de aprender”, dijo Mia Sarah, tras describirse “afortunada” de formar parte de la investigación.

En esa misma línea, Jheddiemar expresó que le enorgullece pertenecer a la primera institución académica que hace un estudio submarino de las vías en Aguirre. “Es una oportunidad que no se da todos los días, y espero que sea una investigación a largo plazo para seguir adquiriendo conocimiento”, sostuvo.

Para la profesora Lugo, las palabras de ambas estudiantes demuestran que el proyecto ya está produciendo los resultados esperados.

“La clase de Historia no necesariamente ha sido la predilecta de los estudiantes a través de los años, y por eso hemos integrado nuevas estrategias de enseñanza. Llevamos tres meses con este proyecto y a los jóvenes les encanta; me cuestionan todo y eso es lo que estamos buscando. La historia no es estática y ellos mismos la pueden ir cambiando”, sostuvo.

Cardeña, por su parte, destacó el componente multidisciplinario del proyecto, y lo definió como un nuevo concepto educativo, “en el que desaparece lo frío de las materias encajonadas”.

“Es un proyecto de integración. Más allá de historia, robótica o tecnología, es un proyecto uniformado. Decidimos llevar la educación a otro nivel”, dijo.

Sofía Vélez, profesora de Tecnología en la Academia, también es parte del proyecto.

Por lo que queda de semestre, los estudiantes seguirán lanzando a “Tiger” en las aguas de la central, que cesó operaciones en 1990.

La intención es recopilar cuantas imágenes sea posible de las vías sumergidas, que en su momento se usaron para agilizar el movimiento de la caña de azúcar en Aguirre. Las vías están a unos cuatro pies de profundidad, y los estudiantes explorarán cómo y por qué quedaron bajo agua.

“Esperamos encontrar vías muy deterioradas y con muchas adherencias… desde fitoplancton hasta coral. Veremos vías deterioradas, pero no perdidas, y vamos a indagar desde cuánto están sumergidas”, dijo Cardeña.

El próximo semestre, los alumnos se trasladarán al lago Caonillas, en Utuado, donde está sumergida la Capilla del Sagrado Corazón. La iglesia, construida en 1936, se inundó a raíz de la construcción del embalse para el establecimiento de una planta hidroeléctrica.

Durante la sequía de 1994, el nivel del lago bajó tanto que la capilla quedó expuesta.

“Ningún lago en Puerto Rico es natural, y en Caonillas lo que queremos es determinar desde qué época está sumergida la iglesia… hacer una primera documentación con el robot”, indicó Lugo, tras explicar que “Tiger” será lanzado desde un bote.

Tanto en Salinas como en Utuado, los estudiantes complementarán los hallazgos de “Tiger” con entrevistas a vecinos de la zona (historia oral).

Los profesores resaltaron que la investigación permitirá que los estudiantes sean los primeros en presentar una fuente primaria de información sobre los hallazgos del robot submarino.

Por ejemplo, podrán documentar lo que encuentren en un libro de texto o revista especializada.

“La historia es la base de sociedad. Pero, en Puerto Rico, a pesar de toda la historia que hay, las fuentes de información son escasas. Decidimos, entonces, empujar a los muchachos a que creen esas fuentes. Tienen el intelecto y la pasión, y nosotros los ayudamos proveyéndoles las herramientas”, dijo Cardeña.

“Se me hace complicado construir el curso de Historia de Puerto Rico porque hay muchos temas, pero no están documentados. Con este proyecto de integración buscamos reconstruir las cosas que no están en los libros de historia”, agregó Lugo.

De forma paralela, los profesores de la Academia quieren comprobar que el aprovechamiento académico en la clase de Historia de Puerto Rico es mejor este año que en anteriores.

Si lo evidencian, harían ajustes curriculares a largo plazo y propondrían integraciones similares para otras materias.

Otra fase del proyecto incluye un intercambio de saberes con una escuela superior de Baja California, México, que también tiene un enfoque multidisciplinario en sus clases. El 14 de noviembre, los alumnos serán parte del evento conocido como “Skype-Con”.

En total, son 47 estudiantes –de los dos grupos de décimo grado de la Academia– los que participan en la investigación.

“No hay que ser adulto para hacer estas investigaciones. Espero que más jóvenes se inspiren a hacer estudios de este tipo”, subrayó, entretanto, Ailyn.

Leave your comment

Please enter your name.
Please enter comment.